Los 200 mil

“Use una mascarilla o vaya a la cárcel”, durante la epidemia de la Gripe Española “Spanish Flu” en Estados Unidos en 1918.

El 22 de setiembre EE.UU. fatalmente llegó y sobrepasó los 200 mil afectados por el sars-cov-2, no los 200 millones que el candidato Biden anunció, en uno más de sus demasiados y repetidos errores,  se cumple así en una dirección muy desafortunada el lema de ‘America First’.

Los 15 países con más casos de Covid -19 reportados*

CASOS MUERTES 
Totalx 100KTotalx 100K
TOTAL MUNDIAL31,409,623407.0966,57412.5
EE.UU.6,872,9252086.3200,28460.8
India5,562,663403.288,9356.4
Brasil4,558,0402144.3137,27264.6
Rusia1,111,157761.619,57513.4
Colombia770,4351514.124,39747.9
Perú768,8952332.331,36995.2
México700,580547.973,69757.6
España682,2671459.130,90466.1
Sur África661,9361115.715,99227.0
Argentina640,1471416.013,48229.8
Francia496,974761.531,42448.1
Chile448,5232346.612,32164.5
Iran429,193476.524,65627.4
Reino Unido406,053598.441,95161.8
Bangadlesh352,178213.85,0073.0
*Los datos de la tabla fueron tomados el día 22 de setiembre de: https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/

El hecho de que EE.UU. con solo el 4.2% de la población mundial tenga el 21.9% del total de los casos en todo el mundo deja en un pésimo e inaceptable lugar la gestión realizada por el gobierno para enfrentar la pandemia. El esfuerzo, dedicación y entereza de los médicos y el resto del personal de salud ha sido un factor decisivo en que EE.UU. no ocupe también el primer lugar en la proporción de muertes por 100mil habitantes; ese lugar lo ocupa Perú y lo siguen Brasil y Chile países de bajo desarrollo económico y vergonzosamente España y el Reino Unido, todos con más de 60 muertes por 100 mil habitantes.

Las esperanzas puestas en el desarrollo de una vacuna, a lo cual se han dedicado los mejores especialistas y laboratorios con recursos casi ilimitados, desgraciadamente tiene pocas posibilidades de verse realizadas en este año, y menos para una vacunación masiva, son mucho los factores que están en su contra.

Por ejemplo la vacuna que ha estado desarrollando los laboratorios Moderna con una tecnología novedosa lo cual le permitió avanzar rápidamente en las primeras fases investigativas presenta un problema para su distribución en caso de que supere con la efectividad necesaria y sin serias consecuencias negativas, y es que necesita ser conservada y trasladadas manteniendo temperaturas sub-cero, de entre -94ºF (-70ºC) a -4ºF (-20ºC) lo cual creará un serio problema en la logística de su almacenamiento, distribución y aplicación.

La vacuna que está desarrollando Oxford-AstraZeneca tuvo que ser detenida en las pruebas porque uno de los vacunados sufrió una afección que no encontró una inmediata explicación, ya se reiniciaron las pruebas pero pueden surgir situaciones similares en estas u otras vacunas en vías de desarrollo con técnicas y procedimientos diferentes como los de GlaxoSmithKline, Inovio, Sanofi y otros.

Pero aun lográndose una vacuna efectiva y que cree una inmunización a un relativo largo plazo, lo cual muchos científicos ponen en duda, existen otros factores que no se limitan a los científicos y técnicos sino que abarcan factores políticos y sociales que han venido influyendo negativamente en la lucha contra el Covid-19.

Comencemos por uno elemental: el uso de la mascarilla que fue un factor decisivo durante la pandemia de la Gripe Española “Spanish Flu” en Estados Unidos en 1918 y que ahora el 85% acepta usarla en público, pero solo el 76% de los afiliados al partido Republicano la usan mientras que entre los Demócratas esa cifra alcanza el 92%[1], es decir una posición generada por ideologías y en particular por la negativa reiterada del Presidente de este país de usarla y servir de ejemplo y por su negativa a dictar una medida nacional que obligue el uso de las mascarillas, dejando esa decisión a los Estados, de ellos 32 han dictado medidas y 18 no, entre ellos Florida.

Un factor de tremenda importancia es el de la falta de confianza en las instituciones en particular las científicas, en ello ha influido desde el comienzo de la pandemia el desprecio e incluso oposición de Trump a las orientaciones e indicaciones de los científicos, de no menor importancia ha sido el titubeo, los cambios de opinión del Centers for Disease Control and Prevention (CDC), algunos de ellos se pueden explicar en el desconocimiento de las peculiaridades de este virus, pero otros han sido tan abruptos que no pueden justificarse en el progreso de las investigaciones sobre el Covid-19.

El nivel de confianza de la población en general en cuanto al CDC es de un 64%, y entre los republicanos es de 51% mientras que entre los demócratas se eleva a un 76%[2] evidentemente es una de las tantas consecuencias de las actitudes de Trump en cuanto al CDC.

Sobre la Food and Drug Administration (FDA) también han surgido dudas sobre la posibilidad de que presionada por el gobierno dé su aprobación a vacunas que no reúnan los mínimos requisitos para ser certificada para su uso en seres humanos, esto incide negativamente en la disposición de la población a ser vacunada, problemática que viene desde las falacias sobre las vacunas y su propensión al surgimiento en los niños del autismo.

Según un sondeo efectuado por el Pew Research Center, con fecha 13 de agosto[3], el 49% de la población encuestada no se vacunaría y aquí nuevamente los republicanos con 56% se distancia de los demócratas con 42% negados a vacunarse. Nuevamente los factores políticos afectan la solución del grave problema de una pandemia que no tiene en cuenta la ideología de sus víctimas.

Para completar tenemos la proliferación de las llamadas ‘teorías conspirativas’ que nada tienen de teorías y sí mucho de conspirativas, que inundan los medios sociales con planteos de los más diversos pelajes que van desde negar la existencia de la pandemia y por tanto del virus a afirmar que este año han muerto más o menos la misma cantidad de personas que el año pasado, ignorando los hospitales, morgues y funerarias rebosadas de enfermos y cadáveres.

¿A quien benefician esas ‘teorías’? A nadie, con independencia de su posición partidista y por quién van a votar en noviembre, lo que si podemos afirmar es que sea quien sea el que gane esas elecciones le será muy difícil hallar una solución a la pandemia y a la fracturada economía de los EE.UU. 


[1] https://www.pewresearch.org/fact-tank/2020/08/27/more-americans-say-they-are-regularly-wearing-masks-in-stores-and-other-businesses/

[2] https://www.journalism.org/2020/06/29/americans-rate-cdc-highly-trump-and-his-administration-poorly-on-getting-the-facts-right-about-covid-19/

[3] https://www.pewresearch.org/science/2020/09/17/u-s-public-now-divided-over-whether-to-get-covid-19-vaccine/

Acerca del autor

Waldo Acebo Meireles
(La Habana, 23 de noviembre de 1943 - Hialeah, 23 de abril de 2022). Profesor de Historia, recibió la Orden Félix Varela por sus aportes a la enseñanza de la Historia de Cuba al introducir en la misma la enseñanza de la Historia Local. Es autor del manual para los maestros y profesores de las vías de vinculación de las historias locales a la enseñanza de la historia nacional. Contribuyó a la redacción de los textos de Historia para la enseñanza media. Como asesor del Instituto de Geodesia y Cartografía redactó el Atlas de Historia Antigua y Medieval. Autor de la Historia del Municipio de Arroyo Naranjo. Presidió la Comisión de Historia de la Provincia Habana. Fungió como vicepresidente de la Unión de Historiadores de Cuba. Como profesor invitado del Instituto Pedagógico para América Latina impartió cursos de post-grado y maestría. Hasta su fallecimiento trabajó en la investigación de la historia de Hialeah donde residió desde su llegada a los EE.UU.

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