Miami es el centro urbano donde más aumentó la segregación racial entre blancos e hispanos

El sur de Florida es conocido por sus playas turísticas, sus altos edificios residenciales y sus patrimonios de arquitectura Art Deco.

Pero quienes viven aquí también conocen el área por sus distintos barrios. Son zonas segmentadas donde se concentran distintas culturas: en Doral y Weston los venezolanos; en Hialeah y Little Habana los cubanos; y en Little Haití los inmigrantes caribeños.

Precisamente Miami es la zona metropolitana de Estados Unidos donde más aumentó la segregación entre las poblaciones blancas e hispanas en las últimas décadas, según muestra un estudio con cifras del Censo por el demógrafo William H. Frey de la Universidad de Michigan.

El estudio, que comprende 102 centros urbanos que individualmente concentran más de 500,000 habitantes, muestra que la zona de Miami se convirtió en 2010 en la octava con mayor división entre hispanos y blancos en todo el país, luego de que casi se duplicara su índice de segregación entre 1990 y 2010.

El índice de segregación mide el porcentaje de población hispana que tendría que mudarse a vecindarios predominantemente blancos para que la zona estuviera completamente integrada. Es decir, la cifra de 57 que obtuvo la zona de Miami en 2010 implica que ese porcentaje de hispanos tendría que «integrarse» en la ciudad para eliminar la segregación racial.

Miami muestra una cifra de segregación 14 puntos porcentuales por encima del promedio de las urbes nacionales en el estudio, que equivale a 43.5. Para el 2010, la zona metropolitana con la mayor separación entre hispanos y blancos era la que rodea a Springfield, Massachusetts.

Otras áreas a las que han llegado históricamente grandes grupos de inmigrantes -como Los Ángeles y Nueva York- también figuran entre las más segregadas.

Los datos disponibles más recientes sobre segregación en zonas urbanas de Estados Unidos son del 2010, debido a que este tipo de análisis se hace con base en el Censo, que se realiza cada 10 años.

Segregación entre blancos e hispanos Estas 10 áreas metropolitanas mostraron la mayor cantidad de aislamiento entre ambas razas en términos geográficos, según un análisis de cifras del censo de 2010 por el demógrafo William H. Frey.

Springfield, Mass. 63.4%

Los Ángeles, Calif. 62.2%

Nueva York, NY 62.0%

Providence, RI 60.1%

Boston, Mass. 59.6%

Bridgeport, Conn. 59.2%

Hartford, Conn. 58.4%

Miami, Fla. 57.4%

Milwaukee, Wis. 57.0%

Chicago, Ill. 56.3%

FUENTE: William H. Frey, Brookings Institution y la Universidad de Michigan

A diferencia de la segregación por ley que experimentaron los afroamericanos en Estados Unidos antes del movimiento de derechos civiles, el aislamiento de comunidades hispanas puede ser en ocasiones un movimiento voluntario.

«Cuando uno llega a una comunidad, es mucho más fácil asimilarse a una con la misma ascendencia, el mismo lenguaje», dijo Frey, quien ha estudiado por años la segregación que existe entre los grupos raciales a nivel nacional. «Luego de la segunda y tercera generación, los inmigrantes comienzan a esparcirse un poco. Ese es el patrón de integración hispana en todo Estados Unidos».

Sin embargo, la segregación racial puede contribuir a una desigualdad en la distribución de recursos y puede tener efectos negativos sobre la población, dice Frey.

«Puede ser un factor que mantiene a la gente estancada, aislada de oportunidades, trabajos y buenas escuelas si se mezcla con la segregación en términos de bajos salarios, y especialmente en ciudades que han estado segregadas por mucho tiempo», explica. «La distribución de recursos es desigual, y las oportunidades en la vida para quienes viven en áreas segregadas no son tan buenas como podrían serlo».

La segregación racial ha sido relacionada en varios estudios con diferencias en las experiencias educativas y el acceso a servicios de salud de la población, entre otros factores.

«Existe evidencia que sugiere que aquellos en el lado del privilegio tendrán mejoras en la salud mientras que aquellos en desventaja tendrán peor salud», explicó la profesora Melody Goodman, quien investiga disparidades en salud pública desde la Escuela de Medicina de Washington University en St. Louis, Missouri.

Según Goodman, la segregación va más allá de la separación física de personas de diferentes razas, y puede afectar el acceso a servicios y recursos que promueven la buena salud: «Por ejemplo, hay vecindarios que son desiertos de comida sin acceso a frutas y vegetales frescos, o a supermercados incluso», dice la profesora. «Hay vecindarios sin aceras, con parques que no son seguros para quienes quieran hacer actividades físicas».

Aunque aumentó en lugares como Miami, la segregación entre blancos e hispanos a nivel nacional se mantuvo casi igual entre 1990 y 2010.

Esta tendencia, según explica Frey en su libro Diversity Explosion, podría conducir a la integración de la población hispana a todas las zonas del país: «Si estos nuevos residentes pueden convertir sus oportunidades en movilidad económica para ellos y para sus hijos, seguirían las trayectorias hacia mayor integración que recorrieron otros inmigrantes y grupos raciales en el pasado».

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