Confusión y temores de los cubanos ante el cierre de Western Union

Foto: Yamil Lage | AFP

En medio del desconcierto de la población en Cuba, que reciben remesas desde Estados Unidos, a partir del reciente anuncio publicado por la empresa cubana Financiera Cimex S.A. FINCIMEX, en el que afirman que a partir de su inclusión en la lista de entidades restringidas del Departamento de Estado de EE.UU. y las modificaciones anunciadas por el Departamento del Tesoro, Western Union, cerrará el envío de remesas a Cuba”; las oficinas de Western Union se mantienen aún abiertas en su horario habitual, ofreciendo el servicio, tal como ha publicado Western Union, a través de un comunicado en su página oficial.

Western Union afirmó, que su objetivo es continuar brindando servicios esenciales de transferencia de dinero a sus clientes (en Cuba), y están trabajando para cumplir con las nuevas reglas y regulaciones en Cuba.

Los servicios de Western Union entre Estados Unidos y Cuba siguen operando. Los clientes en Estados Unidos pueden enviar dinero directamente a sus familiares en Cuba desde nuestras locaciones de agente, o digitalmente a través de westernunion.com o la aplicación móvil de Western Union, para pagar en más de 400 locaciones en Cuba.” Se lee en el comunicado, a la vez que afirman, que proporcionarán información adicional a medida que formalicen sus planes.

Por otra parte, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, afirmó en un documento la pasada semana: “El gobierno y las fuerzas militares de Cuba han creado un sistema que se apropia de la moneda fuerte a través de mecanismos financieros operados por las fuerzas militares, como FINCIMEX y AIS, y toma una porción de las remesas que los ciudadanos comunes de Cuba reciben desde el exterior, incluidas las provenientes de Estados Unidos”

Seguirá siendo posible enviar remesas estadounidenses a Cuba, pero no pasarán por el control de las fuerzas militares cubanas, que utiliza esos fondos para oprimir al pueblo cubano y financiar la injerencia cubana en Venezuela», añade en el comunicado.

Mientras tanto, FINCIMEX se proclama víctima de la política de Estados Unidos y promueve el temor entre los destinatarios de remesas en Cuba, lo que provoca que entre las opiniones de los cubanos predomine la idea de que ambos gobiernos se olvidan de los más perjudicados.

Las disposiciones de EEUU «no están dirigidas a eliminar los envíos de remesas a Cuba. Eso es una total falsedad». «Le ha dado 30 días al Gobierno cubano para que tome la decisión de cambiar la ruta y asignar ese negocio a otras instituciones estatales, que lo hacen hoy. Es algo que pueden hacer perfectamente. Por ejemplo, tienen al Banco Metropolitano, al Banco Popular de Ahorro, al Banco de Crédito y Comercio. Y tienen a la empresa Correos de Cuba, que tiene oficinas en todos los municipios del país. Oficinas que pueden servir para que Western Union entregue su dinero. Correos de Cuba es una empresa del Ministerio de Comunicaciones que tiene negocios de remesas a través de giros postales. No es ningún problema que lo puedan hacer», precisó a Diario de Cuba el economista cubano Emilio Morales, CEO de la consultora The Havana Consulting Group.

Para Morales, economista cubano, las remesas suponen un negocio muy beneficioso para los militares cubanos, contra quienes apuntan las sanciones de Washington.

En todo el país, las opiniones de los ciudadanos están polarizadas. La desinformación ha creado confusión y temores entre los cubanos, mientras los agentes del Ministerio del Interior permanecen cerca de las oficinas Western Union, abiertas al público.

¿Qué opinan los cubanos, en Cuba?

«Dijeron que iban a cerrar las operaciones de la Western Union y me comuniqué de inmediato con mi familia para que buscaran otra manera de envío, pero resultó que todavía sigue funcionando y me enviaron dinero para comprobarlo», dijo Rolando Valladares, vecino de Centro Habana, en la sucursal ubicada en el interior de la tienda Ultra.

«No fue un rumor, sino que oficialmente las autoridades cubanas dijeron que las Western Union cerrarían por decisión de los norteamericanos. Así que esta vez ‘la bola’ quien la circuló fue el Gobierno cubano, y eso nos tiene confundidos porque no explicaron bien cómo queda finalmente la cosa: si seguiremos recibiendo las remesas o no», añadió Valladares.

«Mi celular no cesa de sonar porque mis amistades me han estado llamando aterrorizadas, buscando información verídica. Lo mismo sucede con mis vecinos, y eso es consecuencia, en primer lugar, de que al pueblo no se le informa como es debido», comentó una empleada de Western Union, que pidió no ser identificada y que tampoco fuera revelada la ubicación de su oficina.

«Decir que cerrará Western Union a causa de los Estados Unidos es en buena lid una mentira», añadió la empleada.

«No veo a un solo militar quejándose. No veo a un solo miembro del Gobierno cubano confuso y en pánico al saber que de un momento a otro no podrá recibir remesas», cuestionó Saraí López Barrientos mientras aguardaba su turno en la sucursal del Focsa, en el Vedado.

«Todas las empresas en Cuba están militarizadas, así que no veo solución en sacar del juego a FINCIMEX, aunque mañana sea otra la que asuma ser contraparte de la Western Union», añadió López Barrientos.

«Los tres estuvieron presos por salida ilegal. Vendí mi casa para que compraran una lancha. Viví agregada muchos años. Al fin se encaminaron. Si ahora nos quitan esa opción, moriremos de hambre y penurias», dijo Bertha una jubilada en Santiago de Cuba mientras esperaba su turno unidad de Western Union en la tienda La Cía, para recibir una remesa enviada por sus hijos, radicados uno en Tampa y dos en Hialeah.

«Estamos jodidos. Las remesas ni fueron, ni serán propiedad de quienes la sudan y la envían», dijo Darío, un abuelo asentado en la calle Aguilera de Santiago de Cuba, mirando a la sede del Partido Comunista. Se refería a la que entrega de las remesas en Cuba no se realiza directamente en dólares, sino en CUC.

Inés, profesora de la Escuela de Arte, agregó que hace meses Estados Unidos «viene aplicando medidas coercitivas para restringir el flujo de remesas hacia Cuba. Primero la redujo la cifra a 1.000 dólares por trimestre y ahora las interrumpe».

«Profe, resulta inadmisible que las Fuerzas Armadas dispongan de más tiendas en divisas que unidades militares, y disfruten de hoteles, un grupo bancario y una compañía de vuelos que nada tienen que ver con la defensa nacional», le respondió Marianela, trabajadora de un círculo infantil.

«¿Y dónde está todo ese dinero, si hace años estamos entre miseria y calamidades?», preguntó Arquímedes. «¿Quién supervisa a FINCIMEX? ¿Por qué el Parlamento no exige a los militares que rindan cuenta y expliquen al pueblo qué hacen con las cifras multimillonarias de las remesas?».

«Si Díaz-Canel dice que hay que cambiar todo lo que debe ser cambiado, entonces que ordene el desastre que heredó y termine con la usurpación de funciones públicas de las Fuerzas Armadas. Para eso están los bancos y hasta la Empresa de Correos, que me imagino sean fiables», comentó Lorena, operadora de ETECSA.

Jorgito, militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, salió al paso y señaló que «vivir de las remesas es inmoral, humilla, deforma, degrada y acostumbra a gente a vivir del trabajo ajeno».

«¿Entonces, qué tú haces aquí?», le preguntó Marta.

Hasta el momento, ni FINCIMEX ni el gobierno cubano aclaran si Western Union podrá trabajar con otra contraparte en Cuba que no esté relacionado con los militares, solución que deberán encontrar en el plazo de 30 días dado por el gobierno de Estados Unidos, que vence el 27 de noviembre.

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